El icónico restaurante de la Riviera Francesa se instala en primera línea de mar en la Milla de Oro
El universo culinario de La Petite Maison encuentra nuevo hogar en la costa marbellí con la apertura de un espacio frente al mar en Puente Romano Marbella. La firma, reconocida por su interpretación elegante del recetario mediterráneo y su particular art de vivre, traslada a la Milla de Oro una propuesta donde el producto y la sutileza marcan el ritmo de la experiencia.
Con raíces en la Riviera Francesa, la marca ha construido su identidad en torno a una cocina luminosa, directa y profundamente ligada a la estacionalidad. En Marbella, este enfoque se traduce en una carta que reivindica la sencillez bien entendida: elaboraciones precisas donde el sabor se expresa sin artificios.

Al frente de la cocina, el chef Yiannis Kioroglou aporta una mirada contemporánea a este legado. Nacido en Atenas, ha desarrollado su trayectoria entre Grecia, Italia, Eslovenia y España, incluyendo su paso por Martín Berasategui, y actualmente lidera varios espacios del universo DB Group, entre ellos La Petite Maison en Palm Beach Cannes. Su cocina se apoya en la estacionalidad y un profundo respeto por el producto.
La propuesta gastronómica combina algunos de los grandes clásicos de la casa con una selección que refleja su esencia mediterránea. Entre ellos, destacan elaboraciones como la tapenade de aceitunas niçoise con puré de anchoas, los petits farcis niçois —verduras rellenas de ternera—, la pissaladière de cebolla caramelizada con anchoas, la ensalada de lentejas verdes o los caracoles de Borgoña. Platos que dialogan con otros ya icónicos de la marca y que construyen una carta pensada para compartir y explorar sin prisas.
La experiencia se completa con una oferta de principales donde conviven pastas, carnes y pescados, siempre con una ejecución precisa y un enfoque centrado en el sabor. Recetas como el rigatoni con trufa o la lubina “estilo Nicole” consolidan la propuesta.

El recorrido encuentra su cierre en una selección de postres que mantiene el mismo espíritu clásico y hedonista: desde la tarta de queso o la crème brûlée de vainilla hasta la tarta fina de manzana con helado, el pain perdu o la intensa mousse de chocolate caliente acompañada de helado.
Más allá de la cocina, el espacio, antes ubicado el restaurante Sea Grill que se desplaza a una ubicación más interior con una exposición de manjares del mar unido a una terraza exterior, propone una vivencia que evoluciona a lo largo del día: desde almuerzos pausados frente al mar hasta una atmósfera más dinámica al caer la tarde, donde gastronomía y entorno se funden en una experiencia sensorial.
Con esta apertura, Marbella refuerza su papel como destino gastronómico internacional, sumando una propuesta que conecta el estilo mediterráneo con una ejecución refinada. En este enclave, La Petite Maison invita a redescubrir el placer de la mesa desde una perspectiva donde compartir, saborear y alargar el momento forman parte esencial del ritual.
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