Cold Brew, el café frío infusionado

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Nuevas tendencias para los muy cafeteros

Tras revolucionar las cafeterías de Estados Unidos, Inglaterra y Australia, el cold brew sigue ganando adeptos entre los que buscan algo más que una taza de café.

El cold brew es una elaboración (brew) en frío (cold) y, por lo tanto, distinta del método tradicional que consiste en un proceso muy rápido donde se muele el café y el agua caliente hace desprender todos los aromas de los granos previamente tostados. El resultado es una bebida algo amarga.

La diferencia entre el cold brew y el café frío es que este último se basa en una taza de café caliente al que se le ha añadido unas piedras de hielo, quedando algo aguado. Un barista o profesional del café deberá obtener un café intenso para que el resultado no quede diluido en tanta agua.

En el cold brew, sin embargo, el grano del café no está sometido a temperatura sino a una maceración, conservando todos sus nutrientes. El proceso es algo más largo, en torno a unas 24 horas, dando como resultado un café ligero con matices propios del grano, naturalmente más dulce y con menos cafeína.

Las proporciones pueden variar. Si se añade más café a la receta, obtendremos un café más fuerte, y si la molienda es más fina, la bebida será más oscura.

Existen cafeteras especiales para este tipo de café, como las de émbolo (similares a las teteras) o la Chemex, la tradicional de filtro para separar los posos y que se emplea para colar el café previamente macerado.

El café cold brew no está sometido a temperatura
El café cold brew no está sometido a temperatura

Cómo preparar un cold brew

El proceso es sencillo pero requiere algunas horas. Necesitarás 125 gramos de café molido, algo más grueso que el café para máquina, y 750 ml de agua fría filtrada. El agua deberá ser de buena calidad.

Añade el café en un recipiente de cristal y rellena con el agua. Mezclar bien y dejarlo reposar entre 18-24 horas. Una vez haya transcurrido el tiempo, y con la ayuda de un colador de papel o paño fino, colar el café.

Puedes diluirlo con más agua si lo encuentras algo intenso, incorporarle hielo, lácteos, siropes o esencias (vainilla, canela, limón). También algunos superalimentos como la cúrcuma, azúcar de coco, té matcha o açai, aquí puedes ver algunos más.

El café cold brew puede conservarse ya filtrado durante dos o tres semanas en la nevera.

Ver receta paso a paso: TARTA DE ZANAHORIA CON BUTTERCREAM

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