Bodegas Viazález, pasión de la cepa a la copa

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Ubicada en la comarca leonesa de El Bierzo, esta empresa familiar elabora dos tintos y un blanco con la excelencia como destino

Dedicado al sector financiero y tecnológico, Carlos Álvarez-Hevia González dio el salto al ámbito del vino por pura pasión, convirtiendo su mayor afición en lo que actualmente es Bodegas Viazález. La experiencia adquirida en otras actividades, el constante aprendizaje y rodearse de los mejores expertos vitivinícolas, le ha permitido tener una visión global y diferenciadora del sector.

Viazález es el respeto por las cosas bien hechas. Es arte, ya que cualquier tipo de arte es una forma de transmitir los sentimientos. También es esfuerzo por lograr un objetivo, el mismo esfuerzo que realiza la planta para sacar lo mejor de sí contra todas las adversidades que se le ponen por delante, pero finalmente saca adelante su fruto. Es la recompensa de hacer aquello que amas”, señala el fundador y consejero delegado de Bodegas Viazález.

Carlos Hevia, gerente de Bodegas Viazález
Carlos Hevia, gerente de Bodegas Viazález

Junto a sus hermanos, Jorge y Juan, Carlos Álvarez-Hevia ha puesto todo su empeño y dedicación en unos viñedos que se ubican en la comarca leonesa de El Bierzo.

El primero de ellos está situado en la finca ‘Los Balcones’, considerada una joya de no más de 45 años ubicada en la ladera de los Montes de Salas de Barrios y cuya altitud, de 800 metros, la hace diferente a todos los viñedos de la zona. El segundo se ubica en Castro de la Ventosa, unos viñedos centenarios de Mencía en el centro de la hoya berciana. Finalmente, el tercero se encuentra en el pueblo de Otero, en el municipio de Ponferrada. 

Para Álvarez-Hevia, los viñedos son actualmente “un resumen del esfuerzo de gente que durante muchos años los cuidó y mimó”, apunta, “yo tengo el compromiso de mantener este patrimonio por respeto a esos antepasados que tanto se esforzaron para que podamos hacer estos vinos, que se elaboran desde la pasión y el buen gusto, vinos elegantes, que guste beberlos y se disfrute bebiéndolos”, explica el bodeguero. 

Bodegas Viazález cuenta en la actualidad con dos tintos de uva Mencía, Viazález y HeGo, y un blanco, Denuedo, elaborado con uva Godello. Cada uno de ellos tiene un carácter distinto, resultado de la pasión y la dedicación que se pone en cada detalle, desde la cepa hasta la copa.

Bodegas Viazález
Bodegas Viazález

Viazález es mitad corazón y mitad razón. El corazón eligió un viñedo de 800 metros de altura con vistas a la Sierra de los Ancares y la razón se decantó por las mejores técnicas vitivinícolas posibles para tratar su uva Mencía. Así resulta un vino de color rojo picota, limpio y de capa media alta. Sus notas de cata hablan de un vino intenso y complejo en nariz, con notas de fruta negra, balsámicos, pimienta y ligeras notas torrefactas y minerales.

En boca la entrada es dulce, agradable, con un volumen medio, longitud y recorrido. Taninos maduros, suaves y buen equilibrio gracias a una acidez que mantiene la tensión del vino. Las notas de fruta negra y balsámicas se hacen más notables en el retrogusto, así como un carácter mineral más marcado.

HeGo, por su parte, es un vino sutil y complejo de color rojo picota, de capa alta, limpio y brillante. En nariz el vino es intenso y complejo, con aromas varietales de fruta negra, ligeras notas florales, especiados de pimienta y clavo, recuerdos balsámicos y un marcado carácter mineral.

En boca la entrada es dulce. El vino se muestra amplio y equilibrado con un tanino maduro y buena acidez. Las diferentes texturas en boca le confieren una gran profundidad y longitud, que junto con su persistencia en boca hacen que sea un vino con mucho recorrido. Vuelven a aparecer las notas de fruta negra, ligero cacao, clavo y un final marcado nuevamente por una profunda mineralidad.

El blanco de Bodegas Viazález es, según aseguran desde la marca, “muy afrutado, divertido y cañero”. Su uva le da un color amarillo pajizo, limpio y brillante. En nariz es de intensidad alta, con aromas de fruta blanca, pera y manzana, fruta de hueso, florales, cítricos y notas minerales.

Entrada amable en boca, es amplio y profundo. Buen recorrido y una acidez presente que le da longitud y equilibrio final. Las notas de fruta blanca, cítrico y minerales se hacen más notables en el retrogusto final del vino.

Para el presidente de Viazález, el futuro de la bodega pasa por “hacer disfrutar y alegrar cada vez más esas comidas en familia o con amigos”, porque, como apunta el empresario, “el vino es aprendizaje, es generosidad -si no lo compartes, no es lo mismo-, pero sobre todo el vino es placer, su proceso, su mimo es una obra de arte que hay que acercar a los consumidores, por eso me gusta hablar de una forma sencilla y cercana, ya que en el mundo de la enología hay mucha palabrería técnica que a veces asusta”.

Por esta razón, la empresa apuesta por una mejora continua y por adaptarse a los entornos cambiantes. “Esto se traduce en innovación, digitalización y respeto a todos los procesos en los que incurrimos para hacer nuestros vinos”, indica Carlos Álvarez-Hevia. “Desde mi punto de vista, no hay que caer en modas, al fin y al cabo, el mejor vino no es el más caro ni el más famoso, sino el que más te guste”, concluye el bodeguero.

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