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Un recorrido por los fiordos noruegos

Naturaleza, cultura y gastronomía se funden en un viaje imprescindible

Noruega cuenta con más de 2.000 kilómetros de vertiginosas carreteras que recorren toda la costa a través de montañas, senderos y cascadas. Cada una de las 18 rutas existentes dan paso a impresionantes vistas a los fiordos y glaciares, desde el sur, Jæeren, hasta Varanger, al norte del país.

Estas rutas combinan naturaleza con arquitectura de diseño que se funde en el paisaje, obras realizadas por arquitectos nacionales e internacionales.

The Gourmet Journal ha realizado por tierra y mar durante cinco días una impresionante escapada a los fiordos, visitando desde la turística ciudad de Bergen a la isla de Bømlo y Brandasund para subir al faro Slåtterøy, para terminar la ruta en el puerto de Stavanger.

Sinuosas calles, viento, lluvia y nieve se unen en un viaje único e imprescindible para los más aventureros.

Bergen
Bergen. Foto: Oficina de Turismo de Bergen

Bergen

Conocida como “la capital de los fiordos noruegos”, Bergen se encuentra entre los dos fiordos más grandes de Noruega, el fiordo Hardanger y Sognefjord. Por ello, esta ciudad de edificios de madera en distintos colores frente al muelle es el punto de partida para multitud de excursiones.

A escasos metros de estas casitas, se encuentra la postal por definición de Bergen, el mercado de pescado, que lleva abierto desde 1276 y donde cada día puedes encontrar los pescados y mariscos más frescos. No te pierdas los embutidos de reno o ciervo y platos típicos como el roykerumpe, elaborado con bacalao ahumado y salado acompañado de una salsa de nuez moscada y tubérculos, o el popular persetorsk, lomo de bacalao marinado típico de las cenas navideñas.

Si quieres subir a la cima de la ciudad, no dejes de coger el funicular de Fløibanen que te lleva al monte Fløyen, a unos 320 metros por encima del nivel del mar.

Bekkjarvik Gjestgiveri
Bekkjarvik Gjestgiveri. Foto: Fjord Norway, Austevoll Reiselivslag

Bekkjarvik Gjestgiveri

A unas dos horas de Bergen, te encuentras el pintoresco pueblo pesquero de Bekkjarvik. Allí, se encuentra Bekkjarvik Gjestgiveri, una casa antigua casa construida en el siglo XVI y que esconde uno de los mejores restaurantes noruegos en manos del chef Ørjan Johannessen, ganador del prestigioso Bocuse d´Or en 2012 y 2015. Además, su hermano Arnt Johannessen, que trabaja con él, se alzó en 2014 con el premio al “Chef del año” en Noruega.

Iglesia de Moster
Iglesia de Moster. Foto: Samarbeidsrådet for Sunnhordland/Karen Løvfall Våge

Moster Amfi

A bordo de un ferry desde Husavik a Sandvikv, cruzamos las frías aguas para llegar a Moster Amfi, un anfiteatro al aire libre levantado sobre una antigua cantera de piedra en 1984. Muy cerca se encuentra la iglesia de Moster, la más antigua del país, del año 1100 y de estilo románico. Esta rodeada por un cementerio, monumentos dedicados a los reyes vikingos Olaf Trygvason y Olaf Haraldsson, y una gran piedra donde Trygvason, en el año 995, comunicó a su pueblo la conversión a la fe cristiana.

Faro Slåtterøy
Faro Slåtterøy. Foto: Terje Rakke / Nordic Life AS / fjordnorway.com

Isla Bømlo y Brandasund

De camino a Brandasund, arribamos en la costa para ponernos al mando de una zodiac con el guía local Jostein Waage, que nos descubre la tradicional pesca de la langosta. Tras unos saltos en el bote, terminamos merendando en lo más alto del faro Slåtterøy.

Desde allí, se pueden divisar las más de 600 islas del Mar del Norte. Si te gusta la aventura, puedes alojarte por una noche en la casa del farero y vivir al más puro estilo vikingo.

Ryfylke
Ryfylke. Foto: Fjord Norway, Paul Edmundson

Mo Laksegard

Surcando la carretera panorámica de Ryfylke, nos dirigimos entre montañas, cascadas y profundos fiordos hasta el corazón del municipio de Suldal, que es atravesado por el río Suldalslågen, de 22 kilómetros de largo, hasta Mo Laksegard. Allí puedes pasar el día en una carpa vikinga junto a brasas ardiendo que cocinan un buen lomo de salmón junto con cervezas locales.

Mientras conduces, no te pierdas el desfiladero de Juvet y la cascada Sandfossen junto a la pasarela Høse, dejando a tus pies el río Suldalslågen, que se ilumina por la noche y que conduce a un área recreativa. Desde el mirador Lovra podrás tener una buena vista panorámica.

Lilland Brewery y Rosehagen

De camino a Tau, puedes alojarte en el pequeño hotel Lilland Brewery, donde puedes degustar varios tipos de cervezas elaboradas por la propiedad con diferentes matices. Después de una birra, momento de cenar. El restaurante Rosehagen, la antigua residencia del director del pueblo del acero Jørpeland, ofrece una cocina de ingredientes locales con platos como el strogonoff de reno o la sopa de pescado con trucha preparados por la cocinera Sonja.

Preikestolen
Preikestolen. Foto: Fjord Norway, Paul Edmundson

Fiordo Lysefjord con vista a Preikestolen desde el fiordo

Emprendemos rumbo al puerto de Forsand, al sur del país, para subirnos en una zodiac y surcar las aguas del Mar del Norte rumbo al fiordo Lysefjord.

Entre las brisas de las cascadas, que descienden de manera agresiva entre las piedras, nos adentramos en la búsqueda del Preikestole, la roca del Púlpito, una de las atracciones más famosas de Noruega y de la región de Stavanger.

Esta roca, que se eleva a 604 metros de altura y una dimensión de 25 x 25 metros, fue descubierta por un turista alrededor del año 1900.

Nosotros la hemos visto desde abajo pero también puedes subir en diferentes excursiones desde el Preikestolen Mountain Lodge hasta la parte más alta. Son unos 8 kilómetros y el tiempo ronda entre cuatro y cinco horas. Recomendable realizarlo de abril a octubre. Los meses de nieve, es obligatorio hacerlo de la mano de un guía local.

Stavanger
Stavanger. Foto: Fjord Norway, Paul Edmundson

El casco antiguo de Stavanger

A pocos minutos de entrar al puerto de Stavanger, la zodiac da un paseo desde el agua por el Museo del Petróleo, para desembarcar en el área marítima de la ciudad. Desde la misma, podemos ver su pintoresco casco antiguo de 173 casas de madera de color blanco y el pequeño lago de Breiavatnet, junto a la Catedral de la Ciudad, Domkirke.

Imposible no perderse entre sus calles, incluso hay una que se le conoce como la “Notthing Hill” de Stavanger, con coloridas fachadas que dan vida a bares, cafeterías y comercios.

Entre el Gamle, su casco antiguo, y sus estrechas callejuelas de adoquines nos podemos encontrar numerosas creaciones de arte urbano de artistas nacionales e internacionales.

Stavanger
Foto: Terje Rakke / Nordic Life AS / fjordnorway.com

Última parada: Dónde comer en Stavanger

Entre su rica y variada gastronomía, con predominio de los frutos del mar, podemos encontrar dos restaurantes que ostentan estrella Michelin: Sabi Omakase, de concepto japonés, y RE-NAA, en manos del chef Sven Erik Renna.

Si quieres degustar una buena selección de quesos de vaca y cabra de queserías locales, no dejes de visitar Ostehuset Øst en manos de Hanne y Helge Sørensen. Si lo que buscas son buenas vistas, este es tu lugar. Ubicado en el Stavanger Concert Hall, Spiseriet ofrece una cocina de autor en manos de jóvenes chefs locales.

Otra alternativa es quedarse por el puerto de la ciudad. Fisketorget ofrece pescados y mariscos recién llegados del mar. No dejes de pedir la sopa de pescados, llegan a vender más de 30.000 raciones cada año.

Stavanger ofrece un apasionante recorrido que une la historia y la gastronomía noruega en uno de los enclaves más significativos de este país.

¿Cómo llegar?

La compañía Norwegian Airlines ofrece vuelos directos a Bergen y Stavanger desde Madrid, Barcelona o Málaga, entre otras. Ambas ciudades están conectadas desde el aeropuerto al centro de la ciudad en autobús y su duración es aproximadamente 20-30 minutos.

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Autor del artículo
Manu Balanzino
Chef, sumiller y asesor gastronómico. Experto en gestión de Alimentos y Bebidas en el sector de la Hostelería, se encuentra inmerso en labores de asesoramiento a restaurantes en el desarrollo de cartas, vinos, destilados y control de costes. A su vez, asesora a numerosas marcas del sector agroalimentario. Su formación en el sector Servicios comienza en la Escuela de Hostelería de Benalmádena, para posteriormente ampliar sus conocimientos, cursando la "Diplomatura en Gestión de Alimentos y Bebidas" en CIOMijas, y el "Certificado Profesional de Sommelier Internacional" por ESHOB. Manu Balanzino es un apasionado del mundo de la comunicación, y ha fundado el periódico digital de gastronomía, The Gourmet Journal, una publicación referencial del ámbito gastronómico la cual dirige. Además, es colaborador experto en gastronomía en revistas especializadas como Andalucía de Viaje, El Gourmet (AMC Networks International Latin America) y Diario Sur. En radio, conduce el programa "Momentos Gourmets" en COPE y en televisión, colabora en Canal Cocina, RTV Marbella y Fuengirola TV.

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