Vuelven los licores antiguos

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Los monjes siempre tuvieron buena fama de alquimistas. De allí a convertirse en los más famosos hacedores de licores, sólo un paso. Chartreuse y Benedictine son los más famosos.

Los licores de moda
Los licores de moda

[ElGourmet] El Chartreuse fue producido por los cartujos de la Grande Chartreuse, cerca de Grenoble, en Francia, sobre la receta de un tal Mariscal de Éstrées. Respondiendo al mandato de su nombre, para paliar el estrés y alargar la vida, confió su fórmula secreta a los monjes. Estrictamente confidencial, del Chartreuse sólo se sabe que se utiliza un aguardiente a base de uva, con una secuencia de maceraciones, destilaciones e infusiones donde intervienen más de 130 plantas y hierbas.

Hay dos variedades del licor: verde, el más popular, con un 55% de alcohol, con sabores más secos y especiados que los de su hermano amarillo, de menos contenido alcohólico (40 grados) y aromas de cítricos y miel.

Son perfectos para el fin de una comida, pero también en Francia se está popularizando el verde, más versátil, con soda o agua tónica, a la hora del aperitivo o como trago nocturno en la disco.

En cuanto al Benedictine, parece ser que un tal Don Bernardo Vincelli elaboró una fórmula para aliviar las fatigas a los cansados monjes benedictinos, en la abadía de Fécamp. A Francois I, quien pasó por la región en 1534, lo sedujo para siempre ni bien lo probó.

Con la revolución francesa, el monasterio fue destruido, la orden de los benedictinos dispersada y la fabricación del licor interrumpida. Pero unos 70 años después la receta fue a parar a las manos de un tal M. Alexandre Legrand, quien fundó la empresa secular, donde se produce el licor.

Este otro Alejandro el Grande, no tuvo nada que ver con órdenes religiosas, pero aun se mantiene en las botellas la sigla D.O.M -Deo optimo maximo- por razones de marketing. Es su identidad.

El color del Benedictine es amarillo verdoso y esta elaborado también sobre aguardiente de vino y cantidad incierta de hierbas, plantas, raíces, cortezas. Se dice que sólo tres personas al mismo tiempo pueden conocer su fórmula.

Hace algunos años, se creó una mezcla, para atenuar la dulzura del licor, que tuvo un inmediato éxito en las barras del mundo, sobre todo americanas: Brandy con Benedictine, que dio lugar a que la empresa sacara la marca B & B, esa sofisticación tan pop en la First de los aviones.

En los bares del mundo hay una reivindicación de estos licores para incluirlos en los tragos más sofisticados. No empalagan, embelesan.

Ver: Los diez vinos y licores más caros del mundo

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