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Churros, los miserables de la repostería española

De origen incierto existiendo contradicciones en datar el lugar de su origen ya sea en la lejana China inspirados por los Youtiao (油條) traídos a la Península Ibérica por comerciantes portugueses o iniciada su andadura por musulmanes en tiempos de Al-Andalus, el Churro, así denominado como cuenta la tradición por pastores encargados de guardar ovejas de la raza “Churra” los que decían que este producto se parecían a los cuernos de estos animales y que comían por la facilidad de su elaboración y la problemática de ponerse el pan duro tras días de camino.

Esta masa frita que hace las delicias de propios y extraños a lo largo de todo el año en desayunos y meriendas, es uno de los emblemas no sólo de las cafeterías ubicadas de los principales municipios malagueños, sino que actualmente el fenómeno de las churrerías está en alza en países como EEUU, China, Australia o Reino Unido; donde la calidad y regularidad es una de las cuestiones más determinantes en este producto, hecho por el que desgraciadamente en la mayoría de los casos (y nuestra provincia no se salva) la “creatividad” estriba en pasar este producto del congelador a la freidora.

Sin que nada han de enviar por su calidad a las pijadas de moda para desayunos/meriendas como las cupcakes o cronuts, los dos grandes estilos del protagonista de hoy en nuestra provincia son los churros, con forma de lazo y elaborados en base a harina de trigo, agua, sal, azúcar y levadura; así como las tradicionales y casi olvidadas porras, las cuáles incorporan a los mismos ingredientes más harina que a los churros así como bicarbonato sódico (hace la función de levadura), siendo estas últimas más aéreas y de forma más alargada e irregular al ser cortadas con una tijera las roscas formadas en su fritura.

Además de los tradicionales podemos encontrar churros rellenos al estilo sudamericano de vainilla, guayaba y/o dulce de leche; acompañados de azúcar y canela o guarnecidos por modernas salsas en base a diferentes chocolates aromatizados con vainilla, turrón, frutos rojos y/o naranja. Novedad y tradición al unísono.

Buenas churrerías en nuestra provincia son Casa Aranda, Framil y/o Tejeringos (centro de Málaga); Churrería Ramón (Marbella), El Edén y José Luís (Vélez-Málaga) o Alba (Ronda).

Ver: 3 superalimentos que nunca has oído

Autor del artículo
Juanmi Rubio
Graduado Universitario en Hosteleria por la Universidad de Alcala de Henares, Sumiller Diplomado por ESHOB, Experto en Gastronomía por la Universidad de Málaga o Titulado Superior en Direccion de Proyectos por la EOI. Compagina actualmente su labor como asesor de empresas turísticas e instituciones públicas en materia de gestión de F&B o promoción agroalimentaria, junto con la dirección de grandes proyectos del sector turístico, agroalimentario y gastronómico. Es profesor de la cátedra de enogastronomia y Turismo "Sabor a Málaga" perteneciente a la Universidad de Málaga, así como colaborador en diferentes MMCC especializados.

Comentarios

2 Comentarios
  1. Escrito por
    Paco
    Jul 11, 2016 Reply

    Las porras de olvidadas nada de nada, en Madrid se venden mucho más que los churros y no tienen por qué llevar bicarbonato. Y no sólo son de Málaga, una de las churrerias más importantes del mundo es la de San Gines y esta en Madrid

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