Una de vinos añejos…

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En el año 2009 tuvimos la suerte de poder catar algunos de los vinos más antiguos de España en varias ocasiones. La bodega de los Herederos del Marqués de Riscal organizó una cata de sus añadas más míticas para un grupo de 40 periodistas, expertos y profesionales.

[Pancho Campo] En el marco impresionante que es esta bodega las añadas que catamos empezaron con una de las cosechas fundacionales como es la de 1870, para continuar con 1883, 1889, 1897, 1900, 1910, 1917, 1924, 1938, 1945, 1948, 1950 y 1964. De todas estas cosechas hay algunas que son míticas y  lo demostraron en la cata. No obstante, lo que más me llamó la atención es que todos los vinos estaban enteros, bebibles y todavía vivos.

Catar vinos antiguos es algo especial y quizás un bebedor o catador novato no sabría apreciar estos vinos sin estar acostumbrado. La fruta ha desaparecido casi totalmente y predominan los que se conocen como “aromas terciarios” que son los que vienen del envejecimiento y la evolución. Son aromas a cuero, tabaco, barniz, especies, maderas nobles o “mueble viejo” como ha dicho algún colega. El cuerpo del vino es muy fino y delicado, ya no hay esa potencia de los vinos jóvenes, la astringencia ha casi desaparecido y el vino está sedoso y aterciopelado en el paladar.

También los Vega Sicilia Único de 1942, 1952, 1962 y 1982. También hemos repetido catas de vino míticos en Marqués de Riscal de las mismas añadas que en 2009. En Lopez de Heredia probamos el Bosconia 1947 y las añadas de 1954 y 1964 del Tondonia Reserva, al igual uno de sus míticos blancos de 1970. Otros vinos legendarios que hemos podido degustar a lo largo de estos años han sido:

– Imperial Gran Reserva de 1939, 1955 y 1970

– Marqués de Murrieta Blanco de 1925, 1950 y 1984

– Marqués de Murrieta Ygay Rva. Especial de 1994, 1978, 1952, 1942 y 1934

– Viña Real Gran Reserva:  1982, 1980, 1970, 1955 y 1939.

Otra de las cosas que llama la atención al catar estos vinos tan “mayores” es que la mayoría de la botellas han de ser degolladas. El corcho al llevar tanto tiempo dentro del cuello de la botella y en contacto con el vino está deteriorado y si lo intentamos sacar con un sacacorchos tradicional se desintegraría ensuciando el vino. Lo que se hace es utilizar unas tenazas al rojo vino, se calienta el cuello por debajo del corcho y luego se le da una pincelada de agua fria con lo que el vidrio se rompe limpiamente. Toda una experiencia el ver este ritual y luego comprobar que muchos de estos vinos se pueden todavía disfrutar.

Ver cata: Vega Sicilia Único 1970

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